Mis libros
El otro día estuve pasenado por el cnetrod e Madrid, y visitante tiendas de cómics.
Cuál no fue mi sorpresa cuando vi varios libros míos.
En Arte 9 de la calle Cruz vi dos ejemplares d biblioteca de los sueños, y uno de mi viejo fanzine “Guerras Eternas”. Acercáos y pillad un folleto por si os animáis.
En Metrópolis, en la Calle Luna, vi uno de biblioteca de los Sueños y un ejemplar de Ichar (cuánto tiempo, Madre mía como pasa el tiempo).
En fin, por si alguien se anima, ahí están, y acepto sugerencias y opiniones.
Locos al volante
Todavía me tiemblan las piernas.
Suelo ser una persona muy prudente al volante, mantengo, si puedo, una velocidad constante de 95-100 kms por hora (por no matarme, ni matar a otros, y porque así se consume y se contamina menos), y nunca, si puedo evitarlo paso los límites de velocidad.
Pero ver un coche circulando a 50 kms/h por autopista me ha puesto los pelos como escarpias. Suelo ser bastante tolerante con quienes van despacio, incluso me ha dado tiempo a frenar, pero al de detrás o no le daba tiempo, o es de esos que se pegan detrás tuyo sin importarles que tengas delante un muro o el mismo infierno.
El caso es que he tenido que adelantarle con el loco de detrás pisandome el parachoques, y para mi sorpresa la culpa no era suya.
Delante iba un coche pequeño, abollado por todos lados, con un chaval de unos 20 años que iba hablando por el móvil.
Lo verdaderamente alucinante era que al tiempo que conducía (si a eso se le puede llamar así) y que hablaba por el móvil, parecía ir buscand algo en la guantera. ¿Se imaginan el cuadro? cogiendo el volante de cuendo en cuando, sólo para soltarlo y rebuscar Eso sí, el móvil no lo soltaba.
En fin, qué le vamos a hacer. ¿Matarle? Si tiene un accidente grave, ójala se mate él solo (mejor él que no su víctima), aunque espero que no haya causado ningún accidente, como el que vi el otro día.
Una furgoneta destrozada caída por un terraplén, testimonio mudo de una tragedia que, espero, no haya sido la úlima para ninguno de sus ocupantes.
Por favor, precaución la volante, por los que intentamos hacer las carreteras más seguras.